El arquitecto es un profesional con formación técnica y creativa, capacitado para proyectar, diseñar, dirigir y gestionar obras arquitectónicas. Pero su campo de acción va mucho más allá del diseño.
En el contexto inmobiliario, sus incumbencias incluyen:
Evaluación técnica de propiedades: Un arquitecto puede identificar problemas estructurales, defectos constructivos o instalaciones obsoletas que a simple vista pasan desapercibidos. Esto permite tomar decisiones informadas antes de comprar o vender.
Asesoramiento normativo y legal: Desde saber si una propiedad está bien registrada, hasta qué tipo de reformas son permitidas según el código de edificación o el uso del suelo. El arquitecto conoce las normativas locales y puede orientar de manera segura.
Diseño y remodelación de espacios: Si un inmueble necesita actualización o adaptación, el arquitecto puede proyectar soluciones funcionales, estéticas y sostenibles que aumenten su valor de mercado.
Gestión de trámites y documentación: Planos, permisos de obra, final de obra, relevamientos catastrales o informes técnicos. Todo esto está dentro del campo de acción del arquitecto, quien está legalmente habilitado para firmar estos documentos.
Acompañamiento en desarrollos inmobiliarios: En el caso de construir desde cero o invertir en proyectos, el arquitecto puede participar desde el estudio de factibilidad de un terreno hasta el diseño y dirección de la obra.
¿Por qué es clave en una operación inmobiliaria?
Porque aporta una mirada integral. Un arquitecto no solo ve lo que es, sino lo que puede llegar a ser una propiedad. Evalúa el estado real, detecta oportunidades de mejora, previene riesgos y ayuda a maximizar el valor de una inversión.
Arquitectos: IVAN ADRIAN ADOLF (Mat. 10743)-y ERICA ELISABET FRANK (Mat. 08231)t. 08231)